domingo, 18 de marzo de 2018


La paz y la felicidad son inherentes a la consciencia

por Rupert Spira31 de marzo de 2009
Rupert Spira
La mente, el cuerpo y el mundo aparecen a la Consciencia, al "mí", al "yo". Son objetos y la Consciencia es su sujeto, lo que los experimenta.
La Consciencia, eso que llamamos "yo", está siempre presente en cada experiencia y no desaparece entre las experiencias (es decir cuando no hay experiencias).
¿Alguna vez hemos tenido la experiencia de nuestro Ser, la Consciencia, desapareciendo? Eso no es posible. Tendría que haber algo presente para presenciar esa desaparición, y ese algo debería ser consciente. A su vez, sería lo que llamamos 'yo', Consciencia.
Cuando un objeto aparece dentro de esta Presencia consciente, esta Presencia se conoce como el testigo de ese objeto.
En el sueño profundo, "yo", esta Presencia consciente testigo permanece exactamente como siempre es en los estados de vigilia y de sueño.
No hay objetos presentes en el sueño profundo y, por lo tanto, no hay memoria de ese estado. Al despertar, la mente interpreta ese estado como un espacio en blanco, una nada, un vacío. Sin embargo, la ausencia de memoria no es una prueba de inexistencia.
Al dormirse, las imágenes, sensaciones y percepciones bien organizadas del estado de vigilia son reemplazadas gradualmente por las imágenes menos organizadas del estado de sueño pero, durante esta transición, no hay experiencia de un cambio en la presencia de la Consciencia.
Del mismo modo, a medida que las imágenes se desvanecen del estado de sueño, la Consciencia permanece tal como es, y esta presencia de Consciencia sin objetos recibe el nombre de sueño profundo.
En ninguna etapa de la transición del estado de vigilia al sueño profundo, la Consciencia experimenta un cambio en su propia presencia o continuidad.
Así como la Consciencia permanece completamente inafectada por el flujo cambiante de experiencias durante el estado de vigilia, la Consciencia permanece exactamente igual durante la transición del estado de vigilia al estado de sueño, durante el estado de sueño mismo, y durante la transición del estado de sueño al sueño profundo.
De hecho, los tres estados de vigilia, sueño y sueño profundo son incorrectamente nominados. Estas tres categorías se basan en la suposición de que existe una entidad llamada "yo" que transita a través de estos tres estados. Una vez que se ve claramente que no hay entidad individual, se ve, por la misma razón, que no hay tres estados.
Un estado es algo que dura un cierto período de tiempo. Viene y se va. Sería más exacto decir que hay una condición, una condición omnipresente, que llamamos "yo", "Consciencia", "Presencia", en la que todos los estados aparentes van y vienen.
Los estados aparentes de vigilia y sueño son modulaciones de esta Presencia.
El sueño profundo es, en realidad, simplemente la presencia de la Consciencia brillando por sí misma. ¡Por eso es tan pacífico y agradable!
Solo se convierte en un estado, parece convertirse en un estado, cuando la mente concibe erróneamente que ha durado un cierto período de tiempo. Sin embargo, no hay tiempo en el sueño profundo.
Estos tres estados no son categorías bien definidas. Sería más exacto decir que hay un flujo de objetos, denso y sutil, que tiene lugar dentro de esta Consciencia omnipresente.
Durante el estado de vigilia, los objetos parecen densos, coherentes y muy juntos. No hay mucho espacio entre ellos. A medida que el estado de sueño comienza, los objetos se vuelven más livianos y más débilmente unidos. Hay más espacio entre ellos. En el sueño profundo no hay objetos. Hay espacio vacío.
Ese espacio vacío es la presencia del fondo, la presencia de la Consciencia, "yo". Se dice que está vacío solo desde el punto de vista de la mente, porque no hay nada objetivo ahí. Sin embargo, desde su propio punto de vista, se experimenta como plenitud, como Presencia, Auto-luminoso, Auto-cognoscente y Auto-evidente.
Es el mismo espacio que está presente durante los intervalos entre objetos en los estados de sueño y vigilia. También es el mismo espacio de Consciencia que está presente durante la aparición de objetos en los estados de vigilia y de sueño.
En los estados de sueño y vigilia, el vacío de la Consciencia parece estar teñido por la aparición de objetos. Sin embargo, la Consciencia no está teñida por nada fuera de sí misma.
La consciencia misma toma la forma de cada apariencia, aunque es en sí misma sin forma, del mismo modo que el agua toma la forma de una ola, aunque ella misma es sin forma.
Esta Consciencia que está presente durante la aparición del objeto sutil que llamamos pensamiento, es exactamente la misma Consciencia que está presente durante la aparición del objeto sutil que llamamos el sueño.
Del mismo modo, la Consciencia que está presente durante la aparición del objeto denso que llamamos el mundo, es también la misma Consciencia que está presente durante la aparición del sueño.
En este sentido, el mundo es una forma de pensamiento. El mundo está hecho de percepciones. Estas percepciones están hechas del percibir. Están hechas de la mente, de la misma sustancia de la que está hecho un pensamiento.
Un pensamiento, una sensación, una percepción y un sueño están hechos de la misma "cosa" y todos aparecen en el mismo espacio. Están hechos y aparecen dentro de la misma Consciencia, y es esta misma Consciencia la que está presente durante los intervalos entre las apariencias y durante el sueño profundo sin objetos.
A medida que el objeto cambia o se va, ya sea durante cada estado o durante la transición entre estados, la Consciencia que está presente detrás del objeto como su testigo y dentro del objeto como su sustancia, permanece exactamente como siempre, siempre presente y sin cambios. Cualquier cambio que se experimente en el cuerpo, la mente o el mundo son cambios que aparecen en esta Consciencia.
La consciencia en sí misma no cambia por las imágenes que aparecen ante ella o dentro de ella, así como tampoco cambia un espejo por las imágenes cambiantes que se reflejan en él.
De hecho, la Consciencia no solo está presente como el testigo continuo e inmutable de los objetos, sino que también se expresa simultáneamente como los objetos. Es la sustancia de los objetos.
Sin embargo, aunque los objetos están hechos de Consciencia, esta Consciencia no cambia a medida que cambian los objetos, así como el agua no cambia cuando las olas cambian.
La consciencia se conoce a sí misma todo el tiempo. ¿Cómo puede algo cuya naturaleza es el Conocimiento, no conocerse a sí mismo todo el tiempo?
¿Cómo podría algo cuya naturaleza es Consciencia, no ser consciente de sí mismo todo el tiempo?
No hay objetos presentes en el sueño profundo, por lo tanto, no hay memoria de ello. Y sin embargo, al despertar, algo permanece, algo queda. Cuando decimos "he dormido bien" se refiere a una experiencia. Se refiere a la experiencia de la Paz que estuvo presente durante el sueño profundo y sin perturbaciones.
Cuando decimos "he dormido mal" se refiere a algún tipo de perturbación, es decir, a algún tipo de objeto. O nos referimos a que nos despertamos en la noche y permanecimos despiertos mientras queríamos estar dormidos. En este caso, el término "dormir mal" en realidad se refiere al estado de vigilia, no al estado de sueño profundo. O queremos decir que tuvimos sueños perturbadores que nos alejaron de la Paz del sueño profundo, y en este caso el término "dormir mal" se refiere al estado de sueño.
En ninguno de los casos, la experiencia del sueño profundo en sí misma se conoce como una mala experiencia. De hecho, cuando decimos que dormimos mal, siempre nos referimos a la ausencia de sueño profundo.
Por definición, no hay objetos presentes en el sueño profundo y por esa razón es pacífico. Y como el sueño profundo y la Paz siempre coexisten, se puede decir que la Paz es inherente al sueño profundo. Ni siquiera es cierto decir que la Paz es inherente al sueño profundo, porque no experimentamos dos cosas allí. Más bien el sueño profundo es la Paz.
Por lo tanto, si la Paz es idéntica al sueño profundo y, como hemos visto, el sueño profundo es la presencia de la Consciencia sin objetividad, se deduce que la Paz es inherente a la Consciencia, que la Paz y la Consciencia son una.
Reconocemos esta experiencia cada vez que decimos que dormimos bien. Esa declaración proviene de una experiencia.
No hay objetos presentes en el sueño profundo y, por lo tanto, la paz no puede depender de los objetos. Esto a su vez implica que la Paz es independiente de cualquiera de los estados o condiciones del cuerpo, la mente o el mundo.
La consciencia siempre está presente, no solo en el sueño profundo sino también en los estados de sueño y vigilia. Como la Paz es inherente a la Consciencia, la Paz también debe estar presente en todo momento, bajo todas las condiciones y en todos los estados.
No tiene sentido hablar sobre la presencia de la Consciencia "en todo momento", porque la Consciencia no existe en el tiempo. El tiempo existe como una idea en la Consciencia. Sin embargo, debemos aceptar estas limitaciones del lenguaje si queremos hablar de la Presencia.
Si la Paz es independiente de todas las condiciones del cuerpo, la mente y el mundo, implica que la Paz no es un estado, que no viene y se va. Está presente detrás y en todas las apariencias del cuerpo, la mente y el mundo.
Por esta razón, la Paz no puede ser el resultado de ninguna actividad en el cuerpo, la mente o el mundo. No puede ser el resultado de una práctica. No puede ser creada, mantenida o perdida. Siempre es.
De hecho, podemos ir más allá de eso y decir que así como todo es en última instancia una expresión de la Consciencia, entonces, en definitiva, todo es una expresión de la Paz.
Toda experiencia es la forma del Silencio.
A partir de la experiencia del sueño profundo, es claro que la Paz es inherente a la Consciencia, que no es un atributo de los objetos, situaciones, circunstancias o eventos.
Sin embargo, hay otras ocasiones en el estado de vigilia cuando la experiencia de la Consciencia sin un objeto también está presente. Por ejemplo, hay muchos momentos en el estado de vigilia entre una percepción y la siguiente cuando la Consciencia está sola, sin un objeto.
Estas lagunas o intervalos son experiencias en el sentido de que la Consciencia siempre se está experimentando a sí misma, estén o no presentes los objetos, pero no tienen un contenido objetivo.
Por supuesto, no tiene sentido asignar a estos intervalos una duración en el tiempo. El tiempo es la distancia entre dos acontecimientos y durante estos intervalos no hay objetos y, por lo tanto, no hay acontecimientos. Si ahí no hay objetos presentes, ahí no hay tiempo presente.
Esta no-experiencia intemporal no puede ser recordada, de la misma manera que el sueño profundo no puede ser recordado. Ningún recuerdo de este intervalo aparece en la Consciencia, porque no había nada presente ahí aparte de la presencia transparente y sin objeto de la Consciencia misma.
En ese sentido, estos intervalos son no-experiencias. Sin embargo, sería incorrecto decir que no hubo experiencia durante estos momentos. No hay experiencia objetiva y, sin embargo, la Consciencia está presente "ahí" experimentándose a sí misma.
La Consciencia es el testigo y la sustancia de cada experiencia objetiva, y cuando no hay ningún objeto presente, como en el intervalo entre percepciones, la Consciencia permanece como siempre, conociéndose a sí misma. Este Auto-conocimiento (conocimiento de Sí mismo) sin objeto es la sustancia de estos intervalos.
De modo que la experiencia no se detiene cuando el objeto se desvanece, solo el aspecto objetivo de la experiencia, el nombre y la forma, cesa. La experiencia misma, experimentándose a sí misma, continúa.
Una vez que vemos claramente que solo la Consciencia se experimenta durante los estados de vigilia y de sueño, por la misma razón, queda claro que cuando no hay objetos presentes, la misma experiencia de la Consciencia que se experimenta a sí misma, simplemente continúa. De hecho, nada más ha sucedido nunca, aparte de esta experiencia de la Consciencia que se conoce a sí misma.
Estos intervalos son siempre presentes y atemporales, del mismo modo que el cielo azul, que parece estar presente solo entre los huecos que dejan las nubes, en realidad está presente detrás y dentro de las mismas nubes.
Estos intervalos son el fondo intemporal de la Consciencia, en el que los objetos, incluido el concepto de tiempo, aparecen de vez en cuando. El sentido de duración que sugiere el término "intervalo" se debe a la limitación del lenguaje únicamente, y no debe interpretarse como que implica que estos intervalos duran en el tiempo.
Las experiencias de Comprensión, Amor y Belleza son todas experiencias de este Auto-conocimiento y Auto-reconocimiento atemporal y sin objeto.
Durante estos intervalos intemporales, la Consciencia simplemente está presente, como lo está en el sueño profundo. Se conoce a sí misma directamente.
Después de este intervalo intemporal, la Consciencia toma la forma de la siguiente apariencia y puede identificarse con una parte de esta apariencia, un cuerpo. Al hacerlo, se "olvida" de sí misma y por lo tanto parece ocultarse de sí misma.
Lo mismo es cierto cuando nos levantamos por la mañana, cuando la Paz del sueño profundo todavía impregna nuestra experiencia, antes de que la apariencia de separación se haya establecido completamente. El estado de vigilia surge de esta Paz misma y, durante un tiempo, se satura de ella.
Sin embargo, en la mayoría de los casos, la Consciencia inmediatamente e inadvertidamente se pierde en la identificación con un fragmento. Se condensa en un cuerpo- mente y el mundo se proyecta correspondientemente "afuera".
La ilusión de la separación reaparece. El Uno pretende ser dos. La Consciencia se convierte en un fragmento, un "yo", y el mundo se convierte en "otro" y "separado".
La Consciencia/Existencia [no-dualidad] se convierte en Consciencia y Existencia [dualidad].
Como resultado de este auto-olvido, de convertirse aparentemente en un objeto, la Paz y la Felicidad que se experimentan durante este intervalo, que son este intervalo, aparentemente se pierden. El mundo se convierte entonces en su aparente morada, el lugar en el que se pueden buscar y encontrar.
Por lo tanto, la búsqueda comienza y el "yo" contraído se convierte en un buscador.
Este "yo" contraído, que es simplemente la Consciencia-fingiendo-ser-una-entidad-separada, se olvida o pasa por alto que la experiencia de la Paz y la Felicidad es inherente a su propia naturaleza. En cambio, parece convertirse en una experiencia intermitente que se puede perder y, por lo tanto, encontrar.
Cada vez que tenemos la experiencia de alguien o algo que alguna vez nos hizo sentirnos pacíficos o felices, pero que ahora nos vuelve agitados o infelices, debería ser suficiente para indicar que los objetos no nos proporcionan la Paz y la Felicidad.
La Paz y la Felicidad son inherentes a la Consciencia.
Aunque la Consciencia está siempre presente y por tanto la Paz y la Felicidad están siempre presentes en cualquier circunstancia, no siempre las experimentamos.
Sin embargo, no son los objetos en sí mismos los que ocultan la Paz y la Felicidad. Es el hecho de que pensamos y sentimos que son objetos, que existen fuera y separados de nosotros mismos.
Con esta sensación de que los objetos están en el exterior y separados, surge el pensamiento y la sensación correspondiente de que "yo", la presencia de la Consciencia, está en el interior e igualmente separada.
Es esta división de la totalidad sin fisuras de nuestra experiencia en un sujeto que percibe y un objeto percibido la que oculta la Paz y la Felicidad que están presentes bajo todas las condiciones y en todo momento.
Es por esta razón que la meditación a veces se describe como dormir mientras estamos despiertos. En la meditación, tomamos la misma actitud hacia los objetos que tomamos en nuestro sueño, es decir, ninguna actitud en absoluto.
Simplemente permanecemos como somos.
La mayoría de las actividades se rigen por el deseo de Felicidad. La Felicidad es una experiencia no objetiva. Es simplemente la presencia de la Consciencia.
Como la Consciencia es consciente por naturaleza, podría decirse que la Felicidad es la experiencia de la Consciencia que sabe que se conoce.
Es la experiencia que se revela cada vez que un deseo llega a su fin. El deseo es agitación y la Felicidad es el trasfondo siempre-presente de todos los estados que se revela cuando cesa esta agitación.
Por supuesto, también está presente durante la agitación, ya que es el trasfondo de todos los estados, pero no se experimenta como tal.
Este deseo de Felicidad no viene de la memoria. La Felicidad no puede ser recordada porque no tiene cualidades objetivas.
Es inherente a la Consciencia, que en su condición no manifiesta, no tiene objeto, como en la experiencia del sueño profundo.
La Consciencia no se puede experimentar como un objeto y por lo tanto no se puede recordar. Sin embargo, siempre está presente y por lo tanto lo que sea inherente a ella también debe estar siempre presente.
El objeto actual cambia continuamente, pero el deseo de Felicidad siempre permanece igual. Por lo tanto, la Felicidad no puede ser causada por el objeto que está presente.
Del mismo modo, la experiencia de la Felicidad es siempre la misma, independientemente del objeto que parezca proporcionarla, de modo que el objeto en sí mismo no puede ser el objetivo de la búsqueda de la Felicidad.
Una vez que se comprende que la Felicidad no puede ser un recuerdo, se debe concluir que el deseo de Felicidad proviene de la experiencia actual misma, incluso si la experiencia es desagradable. ¿De dónde más podría venir?
Sin embargo, no es desde el aspecto objetivo de la experiencia actual que buscamos la Felicidad. Sino desde el aspecto conocer o experimentar.
**El hecho de que se busque Felicidad en una variedad tan amplia de objetos y actividades indica la intuición de que la Felicidad reside en los aspectos de conocimiento y experiencia de una experiencia o un objeto, en el aspecto Consciencia, no en el aspecto objetivo, porque el conocimiento o experiencia aspecto de todas las experiencias es siempre el mismo.
Sin embargo, el aspecto de conocer y experimentar de la experiencia está velado por el nombre y la forma de la experiencia, y por lo tanto, seguimos buscando la Felicidad en objetos nuevos y diferentes.
De hecho, nuestro compromiso con los objetos es, en la mayoría de los casos, precisamente con el propósito de revelar la Paz y la Felicidad que es inherente a cada experiencia. Sin embargo, asignamos erróneamente Paz y Felicidad al aspecto objetivo de la experiencia.
Nuestro enfoque exclusivo en el aspecto objetivo de la experiencia vela esta Felicidad. Sin embargo, al no darse cuenta de que la felicidad ya está presente, buscamos en otra parte. Lo buscamos en una nueva situación, en un nuevo objeto.
De hecho, incluso el deseo de Felicidad proviene de la Felicidad misma.
El deseo es la forma de la felicidad. Es la forma que adopta la Felicidad cuando pasa por alto su propia presencia y comienza a buscarse en otra parte.
Es la Felicidad misma la que se busca a sí misma.
Ya somos lo que buscamos.
Lo que rige el tipo de objeto en el que buscamos la Felicidad dependerá de los objetos que, en el pasado, precedieron inmediatamente a la experiencia no objetiva de la Felicidad.
A diferencia de la Felicidad misma, estos objetos pueden ser recordados, por lo que tratamos de reproducirlos con la esperanza de que brinden la misma Felicidad.
Una vez que esto se ve claramente, la naturaleza del deseo cambia radicalmente. Ya no se desea un objeto para producir Felicidad sino expresarlo.
Una vez que el deseo se libera del requisito de producir Felicidad, no desaparece. Simplemente se libera de los confines de servir a una entidad inexistente.
El deseo como tal se experimenta como energía, como vida. Ya es su propio cumplimiento.



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jueves, 15 de marzo de 2018

Cómo soltar la identificación con el cuerpo

por Scott Kiloby
Scott Kiloby
Cuando solía leer las tradiciones espirituales que daban la instrucción de llegar al "no pensamiento" o a la "no mente" parecía una tarea imposible. Pero yo era demasiado ingenuo para intentarlo. Y cuando lo intenté, me di cuenta de que llegaban muchos pensamientos. Al principio, estos eran principalmente pensamientos sobre una historia del pasado y del futuro, del tipo que todos experimentamos como "yo". Pero simplemente observando que iban y venían, sin aferrarme ni rechazar ninguno de ellos, trajo la realización de la "no mente". Llamemos a este notar los pensamientos de esta manera la instrucción #1. Esta realización no es la experiencia de no tener pensamientos. Esas experiencias de no tener absolutamente ningún pensamiento sucedieron y continúan sucediendo. La realización de la "no mente" es el continuo, ininterrumpido ver que los pensamientos surgen y desaparecen, pero ninguno de ellos es "yo". No tienen naturaleza sustancial. No duran. Vienen y van de la nada. No vienen y van en o a una mente. "Mente" es solo otro pensamiento, de ahí el término "no mente". Al realizar esto, todos los frutos que las tradiciones prometieron se revelaron de una manera u otra. Había luz, amor, felicidad, y todo tipo de experiencias de la nada, de Unidad y de ningún yo. Pero también eran experiencias. Como los pensamientos, las experiencias vienen y van. Esto quedó muy claro.
Todo eso era la parte fácil. A pesar de estas experiencias y realizaciones, el cuerpo tenía una forma diferente de abordar "esto". Contenía todo el dolor que nunca había sido procesado. Tenía almacenadas las contracciones que acompañan a un ser humano encarnado. Tenía bloqueos y todo tipo de sensaciones extrañas, de modo que la energía no podía fluir suavemente. Acarreaba todos los impulsos de mis adicciones y las amenazas percibidas de mis ansiedades. En cuanto al cuerpo, comencé a notar la diferencia entre las emociones y las sensaciones más densas que parecían físicas, casi estructurales. Estas últimas incluyen los bloqueos y contracciones que hacían que el cuerpo se sintiera algo denso, incluso cuando la mente estaba vacía de identificación con los pensamientos que contaban una historia.
Con respecto a las emociones, la clave era sentirlas. Y eso significaba sentir "a través" de ellas, sin pensamientos, y dejarlas flotar libremente sin tratar de evitarlas, arreglarlas o combatirlas. Esto también era bastante simple y directo. Llamemos a esta manera de ser con las emociones la instrucción #2, porque es diferente a la instrucción #1. Uno no está percibiendo pensamientos, sino más bien sintiendo A TRAVÉS de esa emoción, sin pensamientos, como si le pertenecieran a nadie (porque no le pertenecen a nadie). Sea cual sea el mensaje que envíe alguna emoción, esta comprensión puede ser obtenida y puesta en práctica sin aferrarse a la emoción. Digo esto en respuesta a toda la gente que podría preguntar: "Pero ¿acaso la emoción no viene para decirme algo o para ayudarme a actuar?" Sí, tal vez. Pero aun así puede haber un no aferrarse a una emoción, incluso cuando se tome una acción o surja una respuesta.
Cuando digo que la instrucción #2 fue simple y directa, no quiero decir que fue fácil. Fue simplemente intuitiva. Con cada ola emocional, la tendencia era evitarla, arreglarla o sentirla en un principio. Pero al descansar con y en cada emoción, también fueron vistas como "no yo". Estas tampoco duraban. Sentir "a través" de ellas se percibía intuitivamente bien, ya que había pasado la mayor parte de mi vida evitando, arreglando o combatiendo emociones. El aferramiento a las emociones terminó poniendo en práctica la instrucción #2, así como el aferramiento a los pensamientos que contaban una historia terminó con la instrucción #1. Esto no quiere decir que de vez en cuando los pensamientos y las emociones no surjan. Surgen. Pero sin aferramiento, son vistas como insustanciales. No solo no me definen, sino que no son yo. Lo que soy no puede ser definido ni captado de ninguna manera. Incluso decir que son conciencia o el Tao o el vacío es ir demasiado lejos. Esos pensamientos vienen y van y no hay aferramiento a ellos. Y si surge el aferramiento, la instrucción #1 es la medicina correcta. No hay nihilismo en esta forma de ser, porque el nihilismo es solo otro conjunto de pensamientos que cuentan una historia que no ha sido examinada con la instrucción #1.
Pero el cuerpo, con sus sensaciones más densas, era por completo otra historia, literalmente. No vi en un principio que el cuerpo era una serie de imágenes en la mente. Era literalmente una historia contada por la aparición de imágenes. Pero de nuevo, no vi esto en un principio. Todo se sentía físico, desde los bloqueos hasta las contracciones, los huesos y los músculos. Y mientras estos bloqueos estuvieron allí, el comportamiento adictivo continuó en una forma u otra. Mientras haya una separación percibida en el cuerpo, habrá el deseo de conseguir fuera de uno mismo el alivio a esos bloqueos y contracciones. Pero después de investigar más, me di cuenta de que conozco estas cosas en el cuerpo y conozco el cuerpo mismo principalmente a través de esas imágenes que vienen y van. Sentir imágenes no tiene sentido. ¿Cómo haríamos eso? Son imágenes. Así que volví al principio. Si el cuerpo es experimentado principalmente como imágenes, entonces estas imágenes son pensamientos. Y la regla con respecto a los pensamientos es dejar que sean vistos, dejar que vengan y vayan, y dejar que desparezcan en forma natural solo viéndolos de esa manera. Sin aferrarnos. Eso marca toda la diferencia. Supe entonces que todas las infinitas formas en que la gente trata de curar el cuerpo pueden ser un gran acto de futilidad, porque sanar al cuerpo tratándolo como algo más que imágenes es una receta para la frustración. Esto no significa que la medicina, los masajes, la acupuntura y los diversos enfoques orientales y occidentales para curar el cuerpo sean inútiles. No, éstos definitivamente ayudan. Pero si hay identificación con el cuerpo, 1000 masajes o sesiones de acupuntura ayudarán solo hasta cierto punto. Y la mejor medicina, oriental u occidental, solo curará o tratará un elemento específico de la propia experiencia. Con la identificación viene una vida de sufrimiento que no puede ser tratada hasta que la identificación deje de estar ahí.
Una vez que comencé a ver el cuerpo como imágenes en la mente, simplemente comencé a notar esas imágenes que iban y venían. Y los bloqueos comenzaron a deshacerse en forma natural. La energía que antes estaba atascada comenzó a removerse, hacia arriba y hacia fuera. Comenzó a fluir con más suavidad. El cuerpo fue visto como una historia y cuando uno ya no se identifica con la historia, ya no se identifica con el cuerpo. Esto no significa que las imágenes del cuerpo no surjan. De nuevo, surgen, pero la instrucción #1 es todo lo que se necesita. A veces esos bloqueos liberaban emoción, en cuyo caso sentiría "a través" de esas sensaciones, sin pensamientos (Instrucción #2). El cuerpo comenzaba a sentirse transparente, vacío y también "no yo". Este fue un gran avance en mi sendero sin sendero.
Hay algunos que afirman que no ven ninguna imagen cuando se trata de experimentar el cuerpo. Tal vez sea así. Confía en tu experiencia. Pero investiga cómo sabes que lo que estás experimentando es un cuerpo. ¿Ves el contorno del cuerpo o una parte del cuerpo dentro del ojo de la mente (dentro de la conciencia)? ¿Percibes o sientes alguna forma? ¿Los bloqueos parecen tener contenedores, bordes o límites? Si es así, estás experimentando el cuerpo a través de las imágenes. Te invito a hacer lo que hice, a ver esas imágenes por lo que son. Mira cómo vienen y van. Si no ves imágenes, investiga las palabras que surgen a través de la conciencia que dicen que eres tu cuerpo o que tu cuerpo es esto o aquello. Esos son pensamientos. Y la instrucción #1 funcionará bien.
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Shivaísmo de Cachemira, Filosofía y Prácticas

por Jayaram V
Shivaismo
El Shivaísmo de Cachemira se originó en la región transhimaláyica alrededor del siglo IV dC. Como su nombre indica, se desarrolló prominentemente en el área actualmente conocida como Jammu y Cachemira (Kasmhir). El Shivaísmo de Cachemira deriva sus creencias y prácticas principalmente del concepto del monismo o no-dualismo (advaita), pero difiere de este último [el Vedanta advaita] en algunos aspectos fundamentales. Los historiadores generalmente atribuyen a Adi Shankaracharya el papel de protagonista principal de la escuela de pensamiento Advaita, que la hizo popular y contribuyó a su éxito. Si miramos el desarrollo histórico del Shivaísmo de Cachemira, no podemos pasar por alto su contribución en el desarrollo del Advaita como una importante escuela de filosofía hindú.

Desarrollo histórico

Según la tradición, Triambakaditya, un estudiante del sabio Durvasa, es considerado como el primer maestro del Shivaísmo de Cachemira. Sus descendientes continuaron la tradición durante los siglos siguientes. Alrededor del siglo VIII dC, uno de ellos llamado Sangamaditya emigró a la región actualmente conocida como Jammu y Cachemira e introdujo la tradición allí.
Se cree que los Sivasutras de Vasugupta fueron los que inspiraron originalmente el surgimiento del Shivaísmo de Cachemira como una escuela separada. El Shivaísmo de Cachemira también recibe otros nombres como Shivaísmo Trika, Shivaísmo Spanda y Shivaísmo Pratyabhigna. Estos tres representan tres enfoques o perspectivas distintas dentro del Shivaísmo de Cachemira sin estar en desacuerdo con los conceptos fundamentales tales como la unidad del alma y Siva. El Shivaísmo Trika enfatiza los tres principios principales de patipasu y pasa o SivaShakti y anu, como una sola realidad. El Shivaísmo Spanda se refiere al poder dinámico (Shakti) de Siva, o el primer impulso (spanda), que es responsable de la manifestación de los mundos pluralistas. El Shivaísmo Pratyabhigna se refiere a la realización de un alma individual de su verdadera identidad con el Señor Siva.

Fuentes literarias

El Shivaísmo de Cachemira produjo muchos grandes siddhas, sabios y eruditos. Según la tradición, el conocimiento del Shivaísmo de Cachemira fue transmitido directamente a Vasugupta por el mismo Señor Siva en la forma de Siva-sutras. Vasugupta vivió cerca de las montañas de Mahadeva en la región del actual Srinagar en algún momento entre los siglos VIII y IX. Pasó el conocimiento a sus discípulos. Notable entre ellos era Kallata a quien se le atribuye la autoría del Spanda-karika o Spanda-sarvasya. Otras obras importantes que surgieron de esta escuela de Shivaísmo incluyen:
  1. El Sivadristi de Somananda quien se cree que es un discípulo de Vasugupta
  2. El Pratyabhigna-sutra de Utpaladeva que se creía que era un discípulo de Somananda
  3. El Paramartha-sara, el Pratyabhigna-vimarsini y el Tantraloka de Abhinavagupta a quien también se le atribuyeron otras 40 obras.
  4. El Vartika de Bhaskara
  5. El Sivasutra-vimarsini y el Spanda-sandoha de Kshemaraja (siglos X-XI d. C.)
Las obras mencionadas anteriormente y las obras de Sri Sankaracharya sobre el advaita (monismo) en el contexto de los Agamas constituyen la literatura básica del Shivaísmo de Cachemira. Entre ellas, el Shivaísmo Trika se inspiró en los Siva-sutras de Vasugupta y el Vartika de Bhaskara; el Shivaísmo Spanda en el Spanda-karika o Spanda-sarvasya de Kallata; y el Shivaísmo Pratyabhigna en las obras de Utpala y Abhinavagupta.

Contacto con el Islam

El Shivaísmo de Cachemira sufrió una reversión durante el gobierno musulmán de Cachemira a partir del siglo XIV dC. Continuó durante los siguientes 500 años, durante los cuales los sucesivos gobernantes musulmanes de Cachemira se entregaron a la destrucción gratuita de los templos hindúes, la represión cruel del hinduismo y la matanza de los hindúes. Durante este período de intolerancia islámica agresiva, la influencia creciente del sufismo fue el único rayo de esperanza para los hindúes.
Entre los devotos del Señor Siva, que vivieron durante este período y contribuyeron al crecimiento del Shivaísmo en Cachemira, se destaca Lallesvari o Lalla. Ella vivió en el siglo 14 dC. Al igual que Mirabai, que destacó por su devoción al Señor Vishnu, Lallesvari representó la forma más elevada de devoción al Señor Siva. Ella compuso varios poemas devocionales de alto nivel sobre el Señor Siva en idioma de Cachemira y contribuyó a la popularidad del Shivaísmo entre las masas. Según Subhash Kak, su poesía formó "la base de gran parte de la cosmovisión de Cachemira que surgió más tarde" y cambió el énfasis "hacia el aspecto devocional del Shivaísmo de Cachemira" y la noción de reconocer el verdadero yo como la base de la sabiduría espiritual. Su poesía llamó también la atención de algunos seguidores del sufismo como Nunda Rishi, que fue contemporáneo de Lalla. Consideraba a Siva como la realidad última y compuso varios versículos sobre Él que reflejan el espíritu de la escuela Pratyabhigna y su creencia de que Siva podría ser realizado como el propio yo de uno a través del amor y la devoción.

El Shivaísmo de Cachemira y el Budismo Mahayana

El Shivaísmo de Cachemira tiene algunos paralelismos con el Budismo Mahayana, que era popular en los reinos adyacentes del Himalaya y con el que entró en contacto durante el período medieval. De acuerdo con B.N. Lalla, el Shivaísmo de Cachemira contribuyó a la integración de diversas culturas en Asia Central e interactuó positivamente con el Budismo Mahayana, a pesar de algunas diferencias fundamentales. En sus palabras:
"El Shivaísmo de Cachemira, como el Budismo Mahayana, ha desempeñado un papel clave en la asimilación de diferentes culturas en Asia Central, al tiempo que adoptó la lógica de los Acharyas budistas; refutó el concepto fundamental de Shunyavad (filosofía del vacío) y consideró la creación del absoluto como real y como la manifestación de la luz de la inteligencia o consciencia universal. Tomó del budismo los principios cardinales de igualdad social, libertad individual y ausencia de dogma y rituales. Al igual que Mahatma Buddha era considerado el salvador de la humanidad, los Saivas consideraban al absoluto Parma Siva como el creador, conservador y absorbedor. En sus diferentes aspectos, él presenta su shakti y la retira cuando lo demanda Su libre albedrío (Swatantrya). El individuo es un mini shiva, quien, cuando reconoce su verdadero ser, se vuelve uno con la consciencia universal. Somananda, el padre de la filosofía de Pratyabhijna, provenía del Tíbet y naturalmente influyó en el pensamiento y la ideología de quienes vivían en Asia Central".

Filosofía - Conceptos principales

Señor Siva
Según el Shivaísmo de Cachemira, Siva es el yo (o Sí mismo) único, indivisible, eterno, último y absoluto, la realidad más elevada, la consciencia infinita y un estado de libertad ilimitada. Él es el yo de todos los seres animados e inanimados, que es a la vez inmanente y trascendente. Él es también la realidad subjetiva e inmutable subyacente al universo del que todo surge y en el que todo se disuelve. Él es el señor absoluto y supremo, más allá del cual no hay nada más. El Shivaísmo de Cachemira no hace hincapié en la necesidad de la adoración devocional a Siva como un dios personal para la autorrealización. La relación entre Siva y el alma individual no es la de un sirviente y su maestro, sino la de igualdad e identidad esencial. La adoración devocional puede ser adecuada para ciertos tipos de personalidades, pero es comparativamente inferior al enfoque devocional de rendición y confianza prescrito para los buscadores más prometedores y avanzados.
Shakti
Shakti es el aspecto dinámico o energía de Siva. Ella tiene una infinidad de aspectos tales como chit-Shakti (el poder de la inteligencia), ananda-Shakti (el poder de la libertad), iccha-Shakti (el poder de la voluntad), gnana-Shakti (el poder del conocimiento) y Kriya- Shakti (el poder de la acción creativa). El mundo o universo objetivo que percibimos como nuestro, con todos sus objetos constitutivos y dispares, es una expansión de Shakti. Dado que Siva es la realidad última, Shakti no debe confundirse con algo diferente de él. No hay diferencia entre Siva y Shakti. Shakti es un aspecto indistinguible de Siva realizando un conjunto específico de tareas sin distinción propia. Cualquier distinción que percibamos, existe porque no podemos entender a Siva de otra manera. La dualidad es una ilusión creada por nuestra ignorancia y limitaciones. En el yo absoluto más elevado, todo es uno sin segundo y sin ningún movimiento.
El mundo objetivo
El Shivaísmo de Cachemira difiere del Advaita de Sankara en que no considera el mundo manifiesto como irreal [1]. El mundo en el que vivimos y con el que interactuamos es una proyección del dinamismo de Siva y tan real como el mismo Siva. Si Dios es real, todo lo que emana de él debe ser real. Por su libre albedrío, Siva manifiesta la realidad objetiva dentro de sí mismo utilizándose a sí mismo como las cualidades de la naturaleza, la fuente (tattvas) y el substrato. Siva y su creación son tan inseparables como el reflejo de los objetos en un espejo y el espejo mismo. El reflejo de los objetos y el espejo que los refleja existen dentro del espejo y son inseparables. De manera similar, los mundos manifestados de Siva y sus partes constituyentes no existen fuera de Siva, sino solo como reflejos dentro de él sin ninguna existencia independiente propia. De acuerdo con el Shivaísmo de Cachemira, Siva y su creación son reales e inseparables.
El propósito de la creación
Siva crea los mundos a través de su dinámica Shakti por el puro gozo (ananda) de redescubrirse a sí mismo a través de sus yoes individuales. Él crea este juego de creación y lo juega dentro de sí mismo, repetidamente de un ciclo creativo a otro, utilizándose a sí mismo como el recurso y el patio de recreo, el sujeto y el objeto, el objetivo y los medios para su propio regocijo. Usando su libre albedrío, se esconde a sí mismo u oculta su consciencia de Dios en sus yoes limitados, para redescubrirse a sí mismo o encontrarse a sí mismo y darse cuenta a través de sus yoes limitados de que lo que estaba buscando ya estaba allí y nunca se perdió.
El alma individual
Según el Shivaísmo de Cachemira, no hay diferencia entre Siva y los jivas. Ellos son uno y lo mismo. El alma es de la naturaleza de Siva. Es pura consciencia de Siva. Sin embargo, debido al poder ocultador de Siva, los jivas individuales se vuelven ignorantes de su naturaleza original y no pueden experimentar su verdadera consciencia que permanece oculta en ellos. A través de su shakti dinámico crea una ignorancia temporal en los jivas y los somete a las tres impurezas de anava, karma y maya, por lo cual creen que son finitos y están separados y sujetos a las leyes del karma. El propósito de cada Jiva (alma individual) es, por lo tanto, reconocer su verdadera naturaleza y experimentar su consciencia de Siva original.

Los medios de liberación

El reconocimiento (pratyabighna) de la verdadera consciencia de uno es la puerta a la libertad. Esto se logra ya sea por la intervención directa de un Gurú iluminado o por el auto esfuerzo o por una combinación de ambos. Las escrituras disponibles sugieren tres medios principales para redescubrir la Consciencia de Siva, a saber, por medio de un sambavopaya superior, un saktopaya no tan superior y un anavopaya inferior. Estas prácticas no son secuenciales porque no se espera que un aspirante proceda de forma secuencial desde la primera hasta la tercera. La razón por la cual se enfatiza la ayuda y guía de un gurú en todas las sectas del Shivaísmo es porque solo él tendrá el conocimiento y la experiencia para decidir qué método será el apropiado para cada aspirante dependiendo de la propensión y el esfuerzo previo de este último.
Sambavopaya
Según el Tantraloka de Abhinavagupta, sambavopaya es el mejor y más efectivo medio para obtener la liberación. Sambavopaya significa liberación a través de la gracia de Siva o Sambasiva. En este método, un aspirante tiene que renunciar a todas las formas de esfuerzo personal y egoísta y ponerse a los pies del Señor Siva con completa fe y confianza. Significa que uno debe renunciar a todo tipo de esfuerzo mental y físico, incluida la práctica de cualquier disciplina o técnica, como la meditación, el yoga, el japa o el canto devocional. En cambio uno debe entregarse completamente al Señor Siva o al gurú que lo encarna conscientemente y esperar a que su gracia despierte las energías latentes purificadoras y haga posible la experiencia de Sambhu (Siva) o consciencia suprema.
Saktopaya
Saktopaya significa liberación por medio de shakti o energía. La mayoría de los métodos utilizados para despertar las energías latentes o sublimarlas para lograr estados de consciencia más elevados generalmente se mantienen en secreto para el público en general. La práctica del Kundalini yoga puede ser parte de este método. En el saktopaya, una técnica bien conocida se llama madhyam dhatva o centrarse. Se practica enfocando la atención en el espacio, intersección o silencio que hay entre el final de un pensamiento y el comienzo de otro o el final de una actividad mental como la percepción y el comienzo de otra. Cuando un aspirante aprende a enfocarse (centrarse) constantemente en tales puntos intermitentes, en algún momento durante la práctica, trascenderá sus impurezas y experimentará su verdadera consciencia que se ha estado escondiendo de él todo el tiempo. La experiencia sería similar en algunos aspectos a la experiencia del despertar repentino logrado por los practicantes del Budismo Zen usando algunas expresiones crípticas. Tampoco se prescriben en este método recitaciones de mantras u oraciones ni prácticas de yoga. Lo importante es tomar consciencia de la brecha en nuestra actividad mental y permanecer con ella tan a menudo como sea posible para que, algún día, la puerta se abra y la consciencia de Siva nazca con pleno brillo.
Anavopaya
Anavopaya significa liberación a través de anava (ego) o esfuerzo individual o personal. Se considera que es el inferior y más tedioso de los tres e implica el refinamiento y el avance del alma individual (anu) a través de muchas prácticas mentales y físicas. Algunas de las prácticas más comúnmente usadas son ejercicios de respiración, concentración, meditación y la recitación de mantras y oraciones. Los ejercicios de respiración pueden ayudar al aspirante a limpiar el cuerpo y la mente de las energías impuras. La práctica de la concentración puede ayudar al aspirante a disciplinar la mente y calmar los pensamientos. La práctica de la meditación, contemplación y recitación de mantras y oraciones puede ayudar al aspirante a mantenerse en el sendero y permanecer en un estado espiritual particular por períodos más largos de tiempo, de modo que uno pueda sembrar las semillas para una vida futura mejor y espiritualmente propicia.

Anupaya y Moksha

Anupaya significa un estado donde no se necesita más esfuerzo o técnica. Es el estado de mayor libertad en el que no hay margen para un mayor avance o ninguna necesidad de ganancia o ningún deseo de realización. Es un estado de completa realización, completa liberación y situado dentro de sí mismo y por sí mismo. También es el estado del Jiva que se ha perdido de vista. Cuando nos damos cuenta de que un Jiva siempre ha sido libre y que lo que parece ser esclavitud durante tanto tiempo solo ha sido una ilusión, uno se da cuenta de las dificultades en la expresión del proceso y el camino de la liberación.
Según el Shivaísmo de Cachemira, Siva y el alma individual son una y la misma realidad. Entonces, cuando un Jiva es creado o liberado, no podemos decir que ha perdido o ganado su verdadera consciencia, ya que nunca ha perdido ni ganado su verdadera consciencia, ni siquiera por un segundo. La consciencia de Siva siempre ha estado presente en cada Jiva y nunca se ha perdido ni transformado. Por lo tanto, el uso de cualquier palabra que implica ganancia o pérdida de la consciencia de Siva es un anatema en el Shivaísmo de Cachemira. Denota la dualidad entre Siva y jiva que no es aceptable en el Shivaísmo de Cachemira. Incluso expresiones tales como proceso o viaje o camino para indicar el progreso del jiva en el camino espiritual implicaría el movimiento del alma de un punto a otro en el espacio y el tiempo, lo que significa dualidad y separación en el espacio y tiempo entre Siva y el alma individual. Desde esta perspectiva filosófica, el estado de liberación se describe mejor como estar lleno de gozo por saber de repente lo que uno siempre ha sido todo el tiempo. En la liberación nada se ha ganado o perdido realmente, sino que simplemente uno se da cuenta de lo que siempre ha sido. Como en las palabras de Abhinavagupta, es solo un cambio en el punto de vista o en las palabras de Gaudapada, "un cambio en la visión".

Ser y Devenir

¿Qué sucede cuando un alma individual se da cuenta de este estado mientras está sobre la tierra? ¿Hay algo que hacer? ¿Será capaz de mantener su estado absoluto de consciencia todo el tiempo o solo durante los estados meditativos y contemplativos? ¿Será una alternativa entre las dos realidades o permanecerá siempre en el estado más alto? ¿Y qué sucede cuando deja el cuerpo? Tenemos relatos de las vidas de personas como Utpala que experimentaron estados de éxtasis después de recuperar el estado de Siva y continuaron viviendo en el estado despertado. A partir de estos ejemplos, entendemos que una vez que un individuo se encuentra en el estado más elevado de Siva, su mente y cuerpo pueden continuar realizando sus funciones naturales, pero la consciencia permanece firmemente fija en Siva. Este es el estado de anupaya o ningún esfuerzo. El alma ha recobrado su verdadera consciencia y completa independencia. No hay nada más que hacer ni nada más que realizar. Finalmente, cuando abandona el cuerpo humano, se convierte en el espejo, Siva Mismo.
 
Nota del traductor:
  1. Estoy en desacuerdo con esta afirmación del autor..., ya que según Steve Taylor: "La idea del mundo como una ilusión a veces se asocia específicamente con la filosofía hindú del Vedanta Advaita, pero esta interpretación del Advaita proviene de un malentendido similar. El filósofo del Vedanta Advaita más influyente fue Sankara. Sankara hizo famosas tres declaraciones (más tarde reformuladas por Ramana Maharshi y otros): "El universo es irreal. Brahman es real. El universo es Brahman". Si las dos primeras declaraciones se toman solas y fuera de contexto ―como suele hacerse― sugieren una dualidad entre el mundo y el espíritu: el mundo es una ilusión y sólo el espíritu es real. Pero la tercera afirmación, que a menudo se pasa por alto, invierte completamente esto. La tercera afirmación dice que el universo es espíritu, y por lo tanto el universo es verdaderamente real. Sankara no está diciendo literalmente que el universo es irreal, sólo que no tiene una realidad independiente. Depende de Brahman para su existencia; está impregnado de Brahman, y no puede existir sin él."
    [Steve Taylor: El mundo no es una ilusión]
FuenteSaivism.net